Azeria / Zorro

Two Little Red Fox near his hole. Vulpes vulpes.

Los zorros siempre han tenido una imagen ambivalente entre los humanos: por un lado era considerado una alimaña que predaba sobre las gallinas y las especies de caza menor, por otro ha sido admirado por su belleza y ha protagonizado innumerables relatos representando a la inteligencia y la audacia. Además su piel ha sido tradicionalmente muy apreciada por su suavidad en peletería.

Distribución

El zorro es uno de los mamíferos silvestres de distribución más extensa y el carnívoro terrestre más abundante de todo el mundo. Su extraordinario oportunismo le permite ocupar casi todos los ecosistemas en su área de distribución. Se extiende por toda la España peninsular, donde se ha convertido en el carnívoro de tamaño medio más abundante en la mayoría de nuestros ecosistemas.

Dieta muy Variada

La constante en todos los estudios de ali­mentación del zorro es su comportamiento oportunista, ya que explota el recurso más abundante en cada momento. Por ello, su dieta varía ampliamente de unas zonas a otras, e incluso estacionalmente dentro de una misma región.
En la España mediterránea, el conejo sue­le ser una parte importante de su dieta, apor­tando gran parte de la biomasa a la misma. Debido a la inclusión de una presa tan grande en comparación con su dieta en el resto de Europa, los zorros del sur de España son más corpulentos de lo que cabría esperar . Al hacer descender la densidad de conejos, ha obligado al raposo a ejercer una presión ma­yor sobre otras presas complementarias, que suelen ser, fundamentalmente, los microma­míferos. En el norte de España, como en la mayor parte de Europa central y septentrio­nal, el zorro basa su dieta en micromamíferos, especialmente en los topillos. En la sierra de Guadarrama, a pesar de ser más abundantes los ratones de campo, prefiere los topillos , posiblemente por su mayor rentabilidad energética, al ser más fáciles de cazar debido a sus movimientos más lentos.

En gran parte de su área de distribución consume estacionalmente gran cantidad de insectos, fundamentalmente escarabajos co­prófagos, así como frutos silvestres, entre los que destacan las bayas silvestres, sobre todo a finales de verano y principios de otoño, y las zarzamoras, que son la base de la dieta en es­tas épocas del año allí donde son abundantes. En este sentido cabe señalar el papel del zorro como dispersador de semillas, siendo decisivo el paso por el aparato digestivo para la germi­nación de muchas de ellas, como ocurre con as semillas de las sabinas. En España, su alimentación depen­de en gran medida del hombre, basándose en animales de co­rral, frutos cultivados y basuras; de hecho, la proliferación de ba­sureros ha supuesto una nueva fuente de alimentos, superabun­dante y estable, que posible­mente haya contribuido al au­mento de sus poblaciones.

Aunque está clasificado entre los carnívoros el zorro propiamente dicho es un omnívoro y un gran oportunista. Puede cazar presas de una gran variedad de tamaños, desde insectos de 0.5 cm a aves de 1.5 m como la grulla de Manchuria. Su dieta además consta de un gran espectro de diferentes presas: invertebrados(como los insectos, lombrices, cangrejos y moluscos) y pequeños mamíferos (como roedores, conejos y topos), aves, huevos, anfibios, pequeños reptiles y algún pez. Entre las materias vegetales que consume, destacan las bayas y otro tipo de frutas. Se sabe que los zorros pueden matar cervatillos. En Escandinavia la depredación del zorro rojo es la mayor causa de mortalidad neonatal entre los corzos. Suelen consumir carroña y cualquier material comestible que encuentren, en las zonas urbanas comen en los vertederos y roban la comida de las mascotas que se dejan en los jardines. Los estudios de la dieta de los zorros de zonas salvajes y las urbanas demuestran que los zorros de zonas silvestres cazan más que los urbanos.​

Los zorros generalmente cazan solos. Con su sensible sentido del oído pueden localizar pequeños mamíferos entre la hierba espesa, saltando en el aire para caer sobre ellos. También pueden acechar a presas como los conejos manteniéndose escondidos hasta que se acercan lo suficiente como para atraparlos en una carrera corta y repentina. Los zorros tienden a ser muy posesivos con su comida y no suelen compartirla con otros, con excepción de la época de cortejo o las madres con sus cachorros.​

La cantidad de comida que consumen va de 0.5 a 1 kg al día. Los zorros comunes tienen estómagos pequeños en relación con su tamaño y solo pueden ingerir la mitad de lo que pueden tomar de una vez los lobos o los perros en proporción con sus cuerpos. En periodos de abundancia los zorros almacenan los excedentes de comida para el futuro. Generalmente los entierran en pequeños agujeros, de 5 a 10 cm. Tienden a hacer muchos pequeños escondites de comida diseminados por su territorio en lugar de hacer un almacén grande. Se cree que realiza esto así para minimizar la posibilidad de perder toda la reserva porque otro animal la encontrara

Hembras Emparentadas

En determinadas condiciones, los zorros pueden formar gru­pos familiares, constituidos por un macho y varias hem­bras, todos ellos adultos. Las hembras están emparentadas entre sí, y tan sólo la domi­nante se reproduce, mientras que las subordinadas actúan como ” ayudantes ” Alimentando, cuidando y jugando con los cachorros de la hembra dominante. El carácter adap­tativo de estos grupos sociales se explica por el beneficio indirecto obtenido por los no reproductores, al favorecer que sus ge­nes se transmitan a la próxima generación a través de los descendientes de sus parientes (‘selección parental’). Según la llamada ‘hi­pótesis de dispersión de los recursos’, la existencia de tales grupos sólo sería posible cuando los recursos no estuvieran unifor­memente distribuidos en el espacio. Por lo general, estos grupos aparecen en lugares donde hay una alta densidad de zorros.

Vector de enfermedades

En la península Ibérica se ha constatado que algunas enfermedades, como la sama sarcóp­tica o el moquillo canino, tienen la capacidad de actuar como limitadores naturales de las poblaciones de zorro. Así, por ejemplo, en 1993 se detectó el virus del moquillo como causante de un importante brote epizoótico en zorros de Montes de Toledo, que sufrie­ron un descenso de un 70% en el Parque nacional de Cabañeros; esta enfermedad tiene mayor incidencia en poblaciones con alta tasa densidad ya que existe mayor facilidad para transmisión del virus. Otra enfermedad, la sarna puede ocasionar disminuciones del 50% de la población durante los años que dura el brote. Pero mientras el moquillo actúa de forma denso dependiente, la sama solo aparece cuando los zorros se encuentran debilitados por otros factores.

El predador más perseguido

En última instancia suele ser el hombre el responsable de los fuertes im­pactos de la predación del zorro, pues por un lado favorece el aumento de su densidad gra­cias a la proliferación de basureros y fuentes adicionales de comida, y por otro aumenta el riesgo de predación al transformar intensa­mente el hábitat y reducir con ello los am­bientes favorables para el refugio de las pre­sas. Unida a la sobreexplotación cinegética, la introducción de enfermedades reduce las po­blaciones de presas a niveles tan bajos, que és­tas son incapaces de superar por sí mismas la presión ejercida por el zorro y otros preda­dores y la caza por parte del hombre, un fenomeno que en terminologí­a ecológica se coó­noce como ‘pozo de predación’.

Mejor el control natural de sus poblaciones

Aunque la opinión generalizada en el medio rural es que el zorro ha aumentado en los úl­timos años, no siempre existen evidencias científicas sobre ello. Aun así, es perseguido intensamente por los cazadores debido a los daños que se le atribuyen sobre las especies de caza. Además de ser muy poco efectivas, estas campañas de persecución –en las que se utilizan métodos no selectivos, como ce­pos, lazos y venenos– están causando un enorme perjuicio a otros carnívoros y rapa­ces amenazadas; y, paradójicamente, tales campañas podrían favorecer a largo plazo a las poblaciones de zorros, ya que, una vez reducidas las poblaciones de otros carnívo­ros potencialmente competidores, el raposo tiene una mayor capacidad de recuperación, por lo que ocuparía los nichos que aquéllos hubieran dejado vacíos. Esta capacidad de recuperación se basa en mecanismos natura­les que incluyen la reducción de la edad de la primera reproducción, el incremento de la proporción de hembras que crían o el au­mento del tamaño de camada. Así pues, si se pretende mantener en niveles bajos las po­blaciones de zorros, posiblemente habría que recurrir a otros métodos, como la apli­cación de contraceptivos.

En el otro extremo, las poblaciones de zorro tienen también mecanismos naturales para controlar su productividad cuando sus números son elevados. En Doñana, donde el control de zorros por parte del hombre es muy escaso desde la declaración del parque nacional, las densidades se aproximan a las que puede soportar el medio, y la producción de crías por hembra presente en la población es una de las más bajas citadas en la bibliogra­fía, gracias a un reducido tamaño de camada (3,3 de media), a la ausencia de reproducción en las hembras jóvenes y a una baja propor­ción de hembras reproduciéndose.
Por otro lado, las poblaciones de zorro parecen estar en cierto modo controladas de forma natural por lo que se llama ‘competen­cia por interferencia’ con otros carnívoros de mayor tamaño, tales como el lince. Así, en Doñana se ha comprobado que, además de no ser raros los casos de zorros matados por linces, las densidades de raposos han aumen­tado en aquellos lugares en donde los linces han desaparecido o se han hecho escasos en los últimos años; por contra, en las áreas de alta densidad de linces, las densidades de zo­rros son inferiores a las halladas en zonas contiguas carentes del felino, a pesar de pre­sentar aparentemente una mayor riqueza tró­fica para el zorro.

El zorro en la cultura

Haurrentzako ipuin kontaketa eta zuzeneko ilustrazioak: Liur azeria

Los zorros aparecen en el folclore, mitología y literatura de muchas culturas de Europa, Asia y Norteamérica. Generalmente son mostrados como personajes astutos y embaucadores que tratan de tentar y engañar a los demás en su favor.

En la tradición fabulística europea los zorros son protagonistas desde la antigüedad, como en las fábulas de Esopo, y continuada por fabulistas posteriores como La Fontaine o Samaniego. En las fábulas el zorro casi siempre destaca por su inteligencia y astucia, desempeñando papeles que van desde el villano (como en La zorra en el gallinero), el pícaro embaucador (El cuervo y la zorra), el estafador que recibe su merecido (La zorra y la cigüeña), el inteligente que vence a los fuertes y hasta el sabio observador de los acontecimientos (La zorra y el busto). Esta misma imagen es la que se muestra en los cuentos tradicionales y relatos europeos como por ejemplo los de Reynard o en Pinocho. Según algunos historiadores desde la Edad Media hasta la Revolución francesa el zorro simbolizó en los relatos las estrategias de supervivencia de los campesinos. El campesinado admiraba la astucia y la inteligencia, y la consideraba la mejor estrategia para sobrellevar el poder de la aristocracia, la Iglesia y el Estado, al igual que sabían que el pequeño zorro se las arreglaba para sacar partido de los gallineros oculto en la oscuridad. Zorro de nueve colas, del libro Shan Hai Jing de la dinastía Qing.

Depredador doméstico

Los zorros comunes se consideran el principal depredador silvestre de las aves de corral, conejos domésticos y pequeñas mascotas lo que le ha hecho objeto de odio para muchos granjeros. La opción más segura para evitarlo es separar físicamente al zorro de los animales de granja mediante vallas o jaulas. Para ser totalmente seguras las vallas deben tener al menos 2 m de altas y no tener elementos cercanos en los que el zorro pueda auparse para saltar por encima. Se han registrado casos en los que un zorro muy motivado ha trepado por una valla metálica. Además la base de la valla debe ser dura para que el zorro no pueda excavar por debajo de ella. Una vez que el zorro ha accedido al interior le será muy fácil la caza en un espacio reducido y a menudo matará a varias aves que intentará llevarse para enterrar como excedentes pero que si los humanos llegan antes dejará abandonados.

Aunque las aves de corral son sus presas domésticas más frecuentes, de vez en cuando también pueden atacar a las crías del ganado como pequeños corderos y cabritillos. En circunstancias muy excepcionales pueden atacar a alguna oveja subadulta o adulta o a algún ternero recién nacido. Los zorros generalmente matarán a los corderos mordiéndolos repetidamente en el cuello y la espalda, señal de que los atacaron cuando estaban tumbados. Los resultados del ataque del zorro en los animales de corral se diferencian del de los lobos o perros en el hecho en que raramente causaran fracturas en los huesos de sus presas al alimentarse de ellas. Los zorros también destacan por llevarse los pequeños cadáveres enteros a sus guaridas para alimentar allí a sus cachorros y ellos mismos por lo que las aves o corderos desaparecerán sin dejar rastro.​

Estudios científicos realizados en Reino Unido mostraron que de las muertes de corderos viables solo entre el 0.5 % y 3 % se debía a los zorros, lo que muestra su pequeño impacto en comparación con otras causas de mortalidad como la exposición a los elementos meteorológicos, las enfermedades o la inanición.

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Iñaki Alonso Administrador / Espeleologia

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