Bailando con lobos 1, el maestro guerrero acorralado

Desde que Homo sapiens evolucionó de cazador/recolector a agricultor/ganadero la relación entre hombre y lobo siempre ha sido, es y será problemática, una especie de guerra interminable en la que el primer muerto siempre fue, es y será la verdad. Incluso hemos estado a punto de exterminar sin piedad al padre de nuestro mejor amigo, el perro, como si fuera un programado y delirante psicoanálisis sin justificación ni base natural alguna.

Queda claro en el párrafo anterior que la intención de este escrito no es hacer amigos, una buena colega que ya no está, solía decir que de los enemigos sobre todo se aprende y además son mucho más entretenidos y divertidos que los incondicionales. Cartas boca arriba, veamos quienes a día de hoy están y son los interlocutores de esta prehistórica y problemática historia, los lobbys o grupos de presión de cazadores y ganaderos, los grupos ecologistas y la administración pública.

Lobera Monte Santiago, Burgos, junto al Salto del Nervion

Vaya por delante que no represento a ninguno de esos colectivos, sino a la liga de urbanitas y nuevos domingueros del S. XXI, gremio ninguneado y despreciado en este delirante debate, pero cuidado! tampoco subestimado por nadie. Resulta significativo el sibilino interés de algunos clanes en enfrentar ideológicamente a las personas que viven en el campo con las de ciudad. El objetivo no es otro que crear un problema inexistente para enfrentar a personas de ámbitos distintos y ofrecer a continuación soluciones a medida para conseguir sus premeditados y turbios objetivos, método de control y desinformación explicado hasta la saciedad por Noam Chomsky.

Loberas-Viejas-Kuartango-Araba

Loberas-Viejas-Kuartango-Araba

En nuestro pequeño país de los vascos no habita ninguna manada permanente de lobos, ninguna! sólo ejemplares errantes y ocasionales. Un sábado de enero de este 2020 la diputación de Álava autoriza la caza del último lobo de Euskadi en la sierra de Gibijo a sabiendas de que el Gobierno Vasco y a regañadientes obligado por una directiva europea va a incluir al lobo en el catálogo vasco de especies amenazadas, ambas instituciones en manos jeltzales. El lunes siguiente jeltzales y socialistas incluyen al lobo en el catálogo de especies amenazadas, lo que de por sí ya es todo un avance, pero con la categoría de “preocupación menor”, la visión cortoplacista de la política una vez más encima de la mesa, dicho con otras palabras: ninguna manada estable, ninguna preocupación, nadie quedará contento, por lo tanto tenemos razón. 

Cos los censos actuales de lobos pasa lo mismo que con el recuento de asistentes a cualquier manifestación reivindicativa ciudadana, según el que cuenta siempre estima exageradamente a su favor. Se miente, se desinforma y se manipula sin vergüenza alguna.

Lobera Gibijo, Kuartango, Araba

En la década de los setenta del siglo XX cuando en la península ibérica quedaban unos 300 ejemplares adultos reproductores de lobo ibérico y su extinción o mantenimiento turístico estaba en manos de ganaderos y cazadores surge la mosca cojonera de Félix Rodríguez de la Fuente. Con Félix nace el debate tranquilo y el estudio científico de campo de la especie, por ejemplo: el lobo no mata por placer, un ejemplar de lobo o de hombre acorralado, malherido y desahuciado pero sin miedo, es capaz en cambio de cualquier cosa, la estructura o núcleo familiar humana es similar a la de una manada de lobos, y ambos comportamientos grupales, en realidad distintos entre ellos, son insólitos en mamíferos, un ejemplar adulto es capaz de recorrer en un día 60 km y repetirlo al día siguiente sin despeinarse, etc. 

La consecuencia de ese nunca mejor dicho extraordinario esfuerzo de investigación fue que la población de lobo adulto en los quince años siguientes se multiplicó por diez, alejándose por ahora del peligro de extinción de la subespecie ibérica. Pero lo más importante es que hoy se conoce bien la biología y etología del lobo, el comportamiento grupal y sus ciclos, la estructura jerárquica de una manada o la posición de la especie en la pirámide trófica de un ecosistema maduro o en un espacio natural. La mala noticia es que desde hace unos 20 años se ha detenido el incremento de la población de lobo, ha desaparecido de Extremadura y Sierra Morena y Euskadi ejerce de muro casi infranqueable para la dispersión de la especie hacia Navarra y el Pirineo, pero en el norte de Cataluña desde 1990 se detecta presencia esporádica pero continua de lobo itálico procedente de los Alpes, ¿se encontrarán alguna vez estas dos subespecies?

Dolmen Otsopasaje, Aralar

Si en este debate sosegado estuviera ante un ganadero en extensivo de la sierra del Aralar le preguntaría, porque seguro que voy a aprender algo con la respuesta, qué le sugiere, qué le dice, qué motivo existe para que el viejo idioma de los vascos rinda homenaje al lobo dedicándole un mes del año en el calendario, febrero, Otsaila, el mes del lobo. Parafraseando a Joaquín Araújo, ni el lobo ni yo somos el enemigo, no nos equivoquemos, sino esta civilización enloquecida que primero subvenciona y luego obliga a mendigar a la gente de campo. No preguntaría más, me interesaría por las aficiones de sus niños, por la tarea de mañana, por las fiestas de su pueblo y por la cotidianidad, es decir, por las faenas importantes.

Otsoita kobazuloa, Aralar

En un contexto de cambio y pandemia global, crisis climática, económica y social ¿Quién es el problemático? ¿Quién es el buitre de esta crónica? ¿el hombre o el lobo? Este invierno 2019/2020 en la sierra del Aralar me encontré con un lobo, pero esta aventura va con el segundo baile, y si el primero ha sido “a lo agarrado”, el segundo será un arin-arin, visitaremos Aralar, Kuartango en Araba y Unanue en Navarra bajo el prisma de la etnografía y antropología, un paseo cultural para sacudir el viejo árbol del conocimiento ancestral que sin dueño pervive en Euskal Herria, y así recoger esos frutos nutritivos que tanto vamos a necesitar en el incierto futuro cercano que nos espera. El maestro guerrero pese a sus debilidades aún tiene mucho que contar.

alberto gonzalez akerbeltz@basozaina.com

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