Bailando con lobos 2, prospectando el aroma del viento

Intzazelai 01/05/2020
Intzazelai 05/01/2020

«Parte de ruta», 5 de enero de 2020, a 1190 msnm, en un lugar del Aralar que por discreción no será precisado, hoy día se puede monitorizar cualquier espacio con pocos recursos, viento Oeste-Noroeste suave y hasta agradable en esfuerzo. Hace menos de hora y media que salió el sol, mar de nubes compacto y bello en los valles, arriba en los pastos alguna nube alta y cielo azul, menos de 5º C de temperatura, camino en dirección noroeste hacia el objetivo planificado del día, pendiente del gps, de la fresca amanecida y su agradable luz esclarecedora.

El embudo de Otsoarrate en Aralar, al fondo izq. Aratz 05/01/2020

La trampa para el lobo, el paso de Otsoarrate ha quedado atrás bajo Igaratza. Hace un rato he disfrutado de un grupo de sanas yeguas pastando y jugando. Viajo por un bonito paso agreste y rocoso que exige prestar atención, lejos de cualquier majada o chabola, todas sin actividad en esta época del año, en este peculiar día, oteo hacia la izquierda y veo un lobo a menos de 200 m de distancia.

Aralar 01/05/2020

Fueron 20 segundos largos. Por experiencia sé que en ruta no hay tiempo para sacar los prismáticos o la máquina de fotos, sólo me concentro en observar y retener en la memoria la mayor cantidad de datos posibles, y a esperar acontecimientos. Yo lo veo primero, el cánido que camina sin trote en dirección noreste me detecta enseguida y a continuación se mueve sutilmente a derecha e izquierda examinando el terreno y oliendo el viento a cabeza bien erguida, no es momento de husmear. Una y otra vez me digo que no puede ser, que allí no puede haber lobo. Sin previo aviso un ligero escalofrío de miedo ancestral me sacude el cuerpo que apoyo en la vara de avellano. El animal gira tranquilo en dirección Sur hacia la sierra de Andía y otra vez sin trotar, me sortea caminando sin urgencias ni sobresalto alguno hasta ocultarse en un cercano bosquete de hayas y espinos, un ejemplar fuerte, entero y sereno que sabe bien lo que se anda.

Trato de mimetizarme con el terreno, permanezco quieto y en silencio durante 20 minutos, pero no pasa nada, nadie más sobre el terreno, sólo el monte y el tenue silbido del viento. De vuelta a la ciudad no hablo con nadie de este avistamiento durante 10 días, miro la prensa diaria, nada, ninguna noticia de lobos. Asalto por sorpresa a un buen cazador y mejor amigo que responde con seguridad, que si es difícil en Aralar que fuera lobo, aún más complicado perro asilvestrado. Y en este mar de dudas y mente nublada descubro en Internet «Otsoa Nafarroan»  El Lobo en Navarra, un excelente blog en el que se recopilan más de 300 topónimos en Navarra con la raíz «otsoa», el lobo.

Lobera Otsarte, Unanu, Nafarroa 01/03/2020

El pamplonica de la Chantrea Ignacio Etxeberria Marturet, electricista e hijo de ganaderos es «el culpable» de un trabajo en el que al hilo de la historia invita a rastrear una recopilación de todo tipo de trampas y defensas para lobo, legislación, estrategias de caza, literatura lobera, alimañeros, anécdotas, documentación, visitas y datos gps de muchas localizaciones, hemeroteca, procesos judiciales, historias colaterales, emociones, seriedad personal y científica.

Lobera Otsarte, Unanu, Nafarroa 01/03/2020

Amenas e instructivas conversaciones con Ignacio me llevan a visitar el Otsarte de Unanu, una trampa de convergencia con características especiales. Es la única construcción en Navarra que física y documentalmente se puede clasificar con total seguridad como lobera y si ha llegado hasta nuestros días sólo es porque sirvió como mojón de separación entre Unanu y Uharte Arakil. En el libro Barranca Burunda el echarriarra Rafael Carasatorre en sus precisos y preciosos registros de mugas, destaca dos citas de las que se deduce que esta lobera era utilizada en 1649 pero 50 años más tarde ya fue abandonada, probablemente por la generalización del uso de armas de fuego en la caza del lobo.

Desde el Otsarte, Uharte Arakil, al fondo Artxueta 01/03/2020

El estado actual del Otsarte de Unanu, una construcción de más de 400 años de antigüedad es lamentable, una haya enorme está socavando parte del muro circular del agujero de la trampa, de unos 5,5 m. Incomprensiblemente esta lobera no tiene ninguna figura de protección como patrimonio etnográfico, ningún estudio aparte de los excelentes apuntes de Etxeberria, ni aparece en catálogos oficiales.

La huella del lobo se deja ver en el Aralar en los dólmenes Otsotesare y Otsopasaje, en la cueva Otsoita, en Otsoarrate o en el Otsazulo de Intza. En este último paraje y en un lugar perfecto para una emboscada al lobo hay un pozo cónico en el que sin duda ha habido intervención artificial de origen antrópico que sugiere que estamos ante una lobera, una excavación arqueológica aclararía la función de esta estructura. En el blog de Ignacio están todas las localizaciones.

Otsazulo en Aralar 26/01/2020

No se cazan lobos donde deberían estar, sino donde han estado. El 4 de julio de 2020 bajando de las estribaciones del Pardarri y al acercarme a los prados de Ontzanburu veo a unos 200 m uno de los muchos rebaños de ovejas con los que me he cruzado en la sierra. De repente un enorme perro sale corriendo de entre el rebaño y se acerca a menos de 2 m de distancia, ladrando amenazante sin descanso, un enorme, serio y desafiante mastín que me hace pasar muy mal rato. Miro alrededor buscando al pastor, nadie. Procuro mostrar seguridad, ni pensar en fotos, no doy la espalda ni miro a los ojos al animal, y reculo en dirección contraria alejándome lo más posible del rebaño, no hay otra.

Una anécdota personal no es ciencia y las circunstancias descritas pueden ser sólo fruto del azar o quizás consecuencia de alguna necesidad concreta, ajena pero específica. Los vientos del Aralar huelen a lobo y desde la liga de urbanitas y domingueros del S XXI se recuerda que si navegas por la sierra con un perro, éste deberá ir siempre bien atado, y si además lo haces con menores, que estén bien aleccionados.

Sierra de Andia

¿Hoy día no hay en Euskal Herria sitio ni lugar para el lobo? en el tercer y último baile, quizás un vals, la respuesta.

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