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Cuevas Hipogénicas

El karst hipogénico es entendido aquí como un nuevo modelo natural (sensu Eraso, 1975-76) cuyos procesos de karstificación, sin ser absolutamente diferentes a la mayoría de los descritos en el karst tradicional, producen, sin embargo, formas espeleogenéticas y patrones de cavernamiento

Cuevas Hipogénicas

Articulo de: SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ESPELEOLOGÍA Y CIENCIAS DEL KARST.

En general Siempre se dice que una cueva se forma por la filtración del agua desde el exterior, disolviendo la roca hasta formar cavidades. Claro que sabemos que no es así siempre , hoy quiero traeros un articulo sobre las cuevas Hipogénicas.

Garay Martín, Policarp
CITMA, Generalitat Valenciana. Email: garay_pol@gva.es

El karst hipogénico es entendido aquí como un nuevo modelo natural (sensu Eraso, 1975-76) cuyos procesos de karstificación, sin ser absolutamente diferentes a la mayoría de los descritos en el karst tradicional, producen, sin embargo, formas espeleogenéticas y patrones de cavernamiento (redes laberínticas, salas gigantes, cúpulas ramificadas y drenes ascendentes), sensiblemente distintos a los modelos descritos para el
karst epigénico.
Asimismo, entre las cuevas claramente epigénicas y las cuevas típicamente hipogénicas, se dan formas de transición y casos intermedios, especialmente cuando se incorporan flujos hipogénicos agresivos a
determinadas redes o sistemas espeleológicos propios de la cinética kárstica de acuíferos libres o freáticos.

Este es el caso de las redes freáticas con influencias hipogénicas, en el sentido dado por Ginés y Ginés (2011)
en el karst balear.


En el karst tradicional (epigénico) las cavidades son el resultado de la espeleogénesis actuante en los mismos acuíferos kársticos (calizas, dolomías o yesos) que observamos en superficie, en los cuales
se diferencia una zona no saturada (ZNS), donde hay aire y el movimiento del agua lo determina la ley de la gravedad, de otra zona saturada (ZS), totalmente inundada y sin aire, moviéndose el agua en función de los gradientes hidráulicos. También se puede diferenciar, entre las anteriores, una zona intermedia o de fluctuación de los niveles piezométricos (ZFP), también denominada zona epifreática, en la cual suelen formarse los ríos subterráneos de cierto desarrollo, como la Cueva del Toro (Alcudia de Veo)
o la de Sant Josep (la Vall d’Uixó). En este esquema de zonificación hidrogeológica resulta relativamente fácil encajar todas y cada una de las cavidades conocidas y catalogadas. La mayoría de ellas (especialmente las simas) se localizan en la ZNS, mientras que sólo unas pocas son cavidades fluviales o sumergidas que se sitúen dentro de la ZS o la ZFP.
Pero, más allá de las formas y tipologías tradicionales y fáciles de explicar, han persistido en nuestro recuerdo y en nuestras notas casos “atípicos” que nos hacían pensar en condiciones hidrodinámicas especialmente forzadas o extraordinarias. Eran cavidades que “sorprendían” bien por sus curiosas
morfologías de crecimiento o bien por su complejo desarrollo.

Es conocido que frente a los acuíferos kársticos libres (también llamados freáticos) también hay en la naturaleza los acuíferos kársticos confinados (también llamados cautivos), cuyo carácter kárstico queda
puesto de manifiesto tanto por las columnas de los sondeos como por los parámetros hidráulicos medidos en ensayos de bombeo.
Sin embargo, el espeleólogo generalmente pensaba que ni la espeleogénesis ni las posibles cuevas contenidas en ellos podrían resultar de su interés por no ser fácilmente accesibles. Craso error, si tenemos en cuenta que precisamente han sido acuíferos confinados los responsables de la formación de muchas de las mayores cavidades del
mundo, en recorrido. Durante las últimas décadas del siglo XX,
la mayoría de los espeleólogos españoles y europeos presenciábamos atónitos, como verdaderas excepciones y rarezas, las lejanas cuevas sulfúricas y termales formadas en el SW de USA (las de Carlsbad, Lechuguilla, Jewell cave, Wind cave y otras), las cuevas de origen hidrotermal formadas en el entorno de la capital de Hungría (como las del
Castillo de Buda, Pál-Völgyi, Szemló-Hegy…) o los grandes sistemas en yesos de la región de Podolia, en Ucrania (Optimisticheskaja,
Ozernaja, Zolushka…).

Sin embargo, la reciente difusión, en lo que llevamos de siglo
XXI, de un nuevo enfoque general sobre el karst y las cuevas hipogénicas, especialmente vinculado a los acuíferos confinados, ha supuesto un punto de inflexión importante en las investigaciones espeleológicas. A mi
entender, el trabajo conjunto de Klimchouck, Ford, Palmer y Dreybrodt (2000) y la difusión de numerosos trabajos a través de internet (particularmente a partir de www. speleogenesis.com) marcan el inicio de
esta nueva etapa de investigaciones, pues se descubren y se reinterpretan como de origen hipogénico muchas cuevas que hasta entonces no estaba del todo claro que lo fueran. En todos los continentes se multiplican nuevos ejemplos de cuevas hipogénicas y de ello va quedando constancia en una creciente y abundante bibliografía. Otra publicación que también ha alcanzado gran difusión corresponde a las actas de la conferencia
internacional de Chernivtsi (Ucrania) sobre Espeleogénesis hipogénica e Hidrogeología kárstica de acuíferos confinados (Klimchouk y Ford, 2009), si bien, la lista de referencias de renombre es ya muy amplia.

Hasta aquí venimos diferenciado tácitamente dos tipos de cuevas (epigénicas e hipogénicas) y dos modalidades de karst (epigénico
e hipogénico); y estos dos conceptos (epigénico versus hipogénico) los hemos relacionado y atribuido, respectivamente, a los acuíferos kársticos libres y a los confinados

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