El viento y el Agua: Dos viajeros de las cavernas

Cave stalactites, stalagmites, and other formations at Luray Caverns, Virginia

LIMATOLOGIE DU MONDE SOUTERRAIN /tome 1- Vent des Ténèbres, (ce volume)

L’auteur : Baudouin LISMONDE
Club des «Spéléos Grenoblois du Club Alpin Français»

Comencemos este trabajo, que pretende ser racional, con un ligero desvío a lo irracional. Los filósofos dicen: los fundamentos de las ciencias, su justificación, van más allá de su dominio. La física se basa en una metafísica. Anclaremos el nuestro en una mitología.
El propósito parcial de este trabajo es describir las corrientes de aire que nos encontramos en las cavidades naturales. El espeleólogo las conoce bien. Los arroyos deleitan los ojos y los oídos del explorador, pero las corrientes de aire subterráneas, tejiendo sus hilos invisibles, lo guían en su búsqueda de los arcanos de la cueva. Son ellos los que dan testimonio de las relaciones lejanas que la red ha forjado con las distintas vertientes de la montaña. Es nuevamente este viento el que traiciona la respiración de los inmensos vacíos subterráneos.

Esta corriente de aire, este viento de la tierra, es amigo del explorador. No hay miedo a su pensamiento. Es un elemento intelectual. ¡Pero qué importancia tiene! Tres cuartas partes del inframundo habrían permanecido desconocidos si él no hubiera mostrado el camino. Y cuanto más avanzan las técnicas de espeleología, mayor es la importancia de la corriente de aire.
Por otro lado, el agua es el elemento de la pasión, el objeto del deseo de lo especial. Ella es quien justifica la incesante búsqueda del explorador, su terquedad por volver a buscar, a rascar, a liberar … El río subterráneo, es una amante mítica y codiciada por el viajero de las tinieblas. Y como en cualquier historia de amor, los hombres tienden a sobrestimar el objeto de sus pensamientos. ¿No viene a vestir un sencillo arroyo con el prestigioso nombre de “río”? Esta apuesta es necesaria para justificar sus inmensos esfuerzos.


Pero hay una otra cara de esta pasión. El agua es un elemento cruel. El sonido elegante y cristalino puede convertirse en un sonido retumbante y rugiente. Las cascadas elegantes pueden convertirse en cataratas …

La elegante cueva puede convertirse en pavor y caos. El agua tiene la cara blanca y la cara negra, y quien frecuenta el inframundo, un día u otro, se sentirá como Semele que quiso mirar a Zeus con toda su majestad, y quedó devastada. El agua, como la Gran Diosa de las sociedades neolíticas, inspira pasión y miedo (Walter, 1977).
El aire, por el contrario, es un elemento transparente. No tiene dos lados, solo uno. Es como la figura del Gran Dios. Es un maestro indiferente y a veces helado, pero no peligroso. No es un resultado ni el objeto de los deseos. Obliga al explorador a la disciplina de la observación. Hay una clave, lo mejor para el descubrimiento. El especialista aprende a apreciarlo, incluso a amarlo, nunca con pasión, pero sin ambivalencia. Al igual que Charon él es el guía que te lleva a superar el obstáculo. Es el hilo de Ariane que revela el enigma del Laberinto.


De todos modos, el viento tiene su propio encanto. El espeleólogo, que deambula por todos los rincones de una habitación en busca de una “secuela” problemática, renace cuando ve una modesta grieta chupando con avidez de sanguijuela, la niebla de su aliento. ¡Tiene la “suite”! O, cuando camina tranquilamente por una galería y es acariciado por un aliento frío, ¡aquí está la primera promesa! El no espeleólogo que observe con qué maníaco cuidado está el espécimen al acecho de este viento, y el camino que toma, quedaría muy sorprendido. ¿Estos hombres de las tinieblas están todos enfermos? Probablemente no, solo son exploradores apasionados que han unido fuerzas con el mejor guía bajo la tierra y siguen escrupulosamente sus consejos. El viento es solo la guía, la pasión sigue siendo el agua …

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Iñaki Alonso Administrador / Espeleologia

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