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UNAKO POTZUA. EL POZO SIN FONDO

Agazapado en medio de las praderas del corazón de la sierra, el lagito de Unako Potzua, también conocido como Unagako Potzua, nos espera en su feudo ancestral.

UNAKO POTZUA. EL POZO SIN FONDO

UNAKO POTZUA

La magnética sierra de Aralar, esconde parajes de belleza sobrecogedora, lugares intensos, un tanto abrumadores, bosques, cumbres, praderas, cuevas,…

Lugares que invitan a marchar pausadamente dejando que la hierba de las praderas de altura acaricien nuestras viejas y gastadas botas de hojarasca y caminares.

Marchar en soledad, disfrutando de cada paso, sin prisa, simplemente caminar por el puro placer de hacerlo.

Marchar imbuido en tus pensamientos, ésos que tan solo determinados lugares especiales, son capaces de hacer florecer. Caminando por estos parajes, todo se ve de una perspectiva diferente, todo adquiere otra dimensión.

Marchar por uno de esos caminos que poseen otra traza, diferente a cualquier otro camino de cualquier otra montaña de cualquier otra cordillera del mundo en la que tus botas acierten a vagabundear, caminos conocidos, queridos, íntimos.

Si, creo que todos tenemos en nuestro particular universo montañero, caminos de traza distinta, especial, parajes de dimensión diferente, son lugares en los que casi caminamos por el recuerdo. Caminamos con las personas con las que hemos compartido ese lugar, esa vereda, valle, bosque, …. lo que sea. Sitios que, de alguna misteriosa manera, casi imperceptiblemente, nos han formado lo que somos, lugares que han forjado nuestro espíritu, nuestra forma de ser y de ver el mundo. Siempre es un pequeño placer íntimo, profundamente personal, el vagabundear por estos parajes, en soledad, o no, forjando nuevos recuerdos que pasaran a formar parte de nuestra existencia.

Me vas a permitir, amigo lector, una pequeña inmersión en mi mismo, y hablarte de uno de estos parajes personales, íntimos, para mí. Un pequeño laguito que casi pasa inadvertido, acurrucado en un rincón del corazón de la sierra de Aralar, Unako Potzua. Un txokito que atesora bellísimos recuerdos de mis caminares, con personas que ocupan un sitio de honor en mi corazón. Un lugar al que, siempre me gusta volver, acariciar con mis viejas botas su alma de montaña, mientras su magia acaricia mi alma, también de montaña.

EL PRECIOSO LAGITO DE UNAKO POTZUA

UNAKO POTZUA. EN EL CORAZÓN DE ARALAR

Agazapado en medio de las praderas del corazón de la sierra, el lagito de Unako Potzua, también conocido como Unagako Potzua, nos espera en su feudo ancestral. Alcanzar la pequeña charca, sea por donde sea, es un autentico placer para los sentidos. Tanto si optamos por caminar desde el valle de Araitz, alcanzando el bello paso de Belutako langa, donde la Malloa de Aralar, se presenta en su máximo esplendor. O hacerlo desde las campas de Albi, por el delicioso bosque, que da acceso al collado de Lizarreta, acurrucado bajo el pico Beloki. Dejar perdernos por los bosques de Guardaetxe, alcanzando el mítico paraje de Errenaga, y las praderas de Unaga. Embaucarnos por el misterio de la cueva de Amutxate, y su oso cavernario, para alcanzar Unagako Potzua por las praderas de Prantsez Erreka. Por cualquiera de ellas, o por las que a cada uno se le ocurran, llegaremos a este paraje único. Allí nos espera rodeado de bellas cumbres calizas, cumbres que saben de nuestros pasos curiosos, Txameni se levanta hacia el sur; al norte cerrando el espectacular anfiteatro pétreo, la lines de las Malloas, Ttutturre, Pallardi, Kurutzeaga, Hirumugarrieta,… Más allá la magia de Igaratza, se abre hacia el Oeste, los mágicos bosques del Realengo, nos llaman desde el este. Tan solo resta disfrutar,…

EL BELOKI ASOMA ENTRE LA NIEVE

REGENERACIÓN ECOLÓGICA

Hasta hace relativamente poco, la poza de Unaga, ha sido vital en el mantenimiento de las cabezas de ganado desde tiempos neolíticos, por ser una de los escasos suministros de agua de esta parte de la sierra. Con la creación de la pista pastoril, se construyeron suministros artificiales de agua, lo que llevó al cierre de la poza, para evitar el acceso al ganado y comenzar un interesante experimento de renegación de la laguna. De esta forma, Unaga nos regala la presencia en sus aguas de ranas bermejas o tritón alpino, así con de una interesantísima vegetación acuática. Por poner un ejemplo, en el entramado de regatas de Unako Potzua, encontramos la planta conocida como Menyanthes trifoliata. También conocida como trébol de agua o del río, es una especie circumboreal propia de Europa y Norteamérica, perteneciente a la familia de plantas acuáticas Menyanthaceae. Hierba acuática, perenne y rizomatosa, que genera una flor blanca, y se emparienta con la genciana. Contiene yodo y manganeso, además de taninos.

Se localiza en pantanos o marjales, siendo muy rara por nuestros parajes y que se encuentra, como ya hemos dicho en el entramado de regatas de Unako Potzua.

REGATA DE UNAKO POTZUA

EL POZO MÍTICO

Como no podía de de otra forma, la poza, no pasó desapercibida para nuestros ancestros, que en ella vieron ese misterio que aún hoy emana, dedicándole un sitio de honor en la vieja mitología de las montañas. En ella, ubicaron una vieja leyenda que recopilara el imprescindible José Miguel de Barandiarán, y que dice así:

“Cuentan las leyendas, que el pozo de Unako Potzua, se agazapa en la zona alta de la sierra de Aralar, en un entorno de pastos y calizas, no tiene fondo, y que atrae hacia lo más profundo de sus abismos a quien se asoma a él.”

También era creencia extendida, que el nivel de las aguas de Unako Potzua, dependía de las mareas, algo que reafirmaba que la poza carecía de fondo.

LA MALLOA DE ARALAR

Esta leyenda, ubica al mítico pozo de Unako Potzua, en el ciclo mitológico de Aguas mágicas. Y es que, el agua, en todas sus versiones, es un elemento fundamental en las viejas creencias, mitos y ritos de la vieja mitología de los vascos. Ríos, lagos, fuentes, pozos, la mar, la lluvia, todo un universo que encierra antiquísimas prácticas y que esconden leyendas y cuentos contados al amor de la lumbre. Uno de los personajes, más relacionados con las aguas, son las lamias, genios con forma de mujer, salvo sus pies, que suelen ser de ave, Se dedican a peinar sus largos cabellos al arrullo de los ríos, pudiendo ser una especie de hadas, herederas directas del arcaico culto a las aguas.

Nuestros antepasados, adoraban a los elementos de la naturaleza que les rodeaban, o a los genios que en esos lugares habitaban, en una clara religión naturalista, árboles, montañas, bosques, piedras, el agua,… fueron tenidos por sagrados. Con el transcurso de los años, esos cultos fueron adquiriendo una imagen más “reconocible”, surgiendo, así varios de los numenes que conocemos en nuestra mitología, muchos de los cuales son la representación de cultos, como hemos dicho, naturalistas que hunden sus raíces en lo más profundo de los tiempos.

LAMIA

Las aguas, fueron, pues, uno de esos elementos sagrados para nuestros antepasados, además de las múltiples leyendas de lamias, han llegado hasta nosotros cuentos, e incluso rituales de aquella antiquísima religión ancestral. Por suerte, aún hoy podemos disfrutar de algunos de estos ritos, que se siguen celebrando, y que tenemos la responsabilidad de cuidarlos y respetarlos.

Dentro de todo ese universo de cultos acuáticos, encontramos diferentes formas, la lluvia, en ocasiones llamada “Ostebi”, algo así como Lluvia celeste, regalo del dios del cielo y de las tormentas Ortzi. La nieve vinculada a la lluvia, elemento del que trata una curiosa leyenda, que nos hace recordar a otra relacionada con los jentiles, donde se ve un intento cristianizador de los antiguos usos, y que dice así:

“Cuentan, que cuando cayó la primera nevada sobre la tierra, las brujas, corrieron asustadas a refugiarse en una cueva. En ella vivía un anciano ciego de setecientos años, que era muy sabio. Las brujas contaron lo que había acontecido afuera, a lo que el anciano respondió:

  • Sacadme fuera y abridme los párpados.

Así lo hicieron las brujas, el hombre, al ver la nevada, exclamó:

  • Somos perdidos, ha nacido Jesús.

Al escuchar esto, las brujas corrieron seguidas por el anciano al interior de la caverna, donde murieron.”

EL TUTTURRE DESTACA SOBRE LA MALLOA

Las fuentes, fueron otro de esos elementos primordiales en las antiguas creencias de nuestros antepasados. Se consideraba que las aguas de las fuentes del exterior de las casas, también están dominadas por  genios nocturnos, o por espíritus malignos. Para evitar el efecto de los mismos, se introducía un carbón del fuego del hogar, tenido por sagrado, en el agua traída en la noche.

Muchos son los rituales, que celebraron en momentos concretos del año en estas fuentes, como preventivos de enfermedades, por ejemplo. Algunos, aún hoy podemos disfrutar, como el que tiene lugar en la fuente de San Juan Zarr, en Igantzi. En la mañana de esta mágica fecha de San Juan, se lleva a cabo un ritual consistente en beber agua de la fuente que brota bajo la caverna, y caminar descalzo por un canal de agua que conecta la fuente y el río. En otras partes de nuestra geografía, también se localizan fuentes de San Juan, como la de Iturriotz, en las que se llevaban a cabo viejos rituales solsticiales.

En la Nochevieja, era costumbre coger agua de la fuente del pueblo, en el momento en que comienza el nuevo año y distribuirla entre las casa de la localidad. En algunos pueblos, son los niños quienes realizaban esta misión, mientras cantaban coplas.

Otras fuentes son tenidas por sagradas, vinculadas a genios como las brujas, o fruto de las pisadas de santos, en las que aún se ve la huella de los mismos, y que suelen estar sujetas a determinados rituales, en un claro intento cristianizador del culto acuático.

Sin olvidar la mar, con sus leyendas vinculadas a olas, sirenas, o al genio Traganarru.

Y el elemento acuático que hoy nos ocupa, los pozos o lagos, “osin” en euskera, han sido siempre lugares un tanto terroríficos y misteriosos unidos a nuestros mitos. Muchos se han tenido como lugares sin fondo, que arrastran hacia sus abismos a quien caiga en ellos, sean humanos o animales, como hemos visto en Unako Potzua. Aunque hay otros como Lakorretundo en la sierra de Gibijo, la presa del molino Errotalde en Askain. Otros lagos, pozos, lagunas o balsas, se considera que son de origen mítico, en los lugares que ocupa el pozo actualmente, hubo generalmente un pueblo o aldea, que sucumbió a las aguas como castigo por el egoísmo de sus moradores. Esto sucedió, a decir, por la tradición en el lago de Mouriscot en Biarritz, o de Caicedo, en Alava.

Estos castigos infligidos, así mismo, a quien desobedece el mandato de trabajar en festivo, como a un labrador que fue engullido junto con su pareja de vacas y su arado, por el pozo Potzubeltz, cerca de Bermeo.

Muchos de estos lagos, presentan topónimos vinculados con las lamias, como ejemplo podemos citar Lamiosin en Juxu, Lamiñaposu en Zeanuri o Lamiñosina en Azpeitia.

Otros pozos, generalmente de menor tamaño, han sido considerados como sagrados y poseedores de virtudes especiales para la salud u otros bienes. En Ujué, hay un aljibe con agua, en una gruta donde se cuenta apareció la virgen. Se cree que si una mujer arroja una piedra en el aljibe, logrará descendencia. No es casual el hecho de que se colocara en este lugar la leyenda de la aparición de la Virgen, en un claro intento cristianizador del culto acuático.

LAGO MOURISCOT

CUANDO LOS ELOSEGUI SECARON LA POZA

Por último, contaros una curiosidad, dicen que la poza, rara vez se secaba, algo que los pastores no acertaban a comprender, de hecho, tan solo se vio seca en la oleada de calor del año 2003. Pero antes de esto, en el año 1947, los hermanos Elosegui la vaciaron intencionadamente. Y es que entre el 25 y 26 de agosto de dicho año, Pedro y Jesús Elosegui, este último fue secretario, fundador e integrante de la primera junta directiva de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, junto con varios pastores vaciaron por completo la poza, no se sabe a ciencia cierta el porqué de esta acción, pues no se publicó ningún resultado concluyente. Parece ser que pretendían echar por tierra la creencia de que el pozo no tenía fondo y que sus aguas variaban según las mareas. También se dijo, que fue una prospección minera en busca de oro. El motivo real, tan solo lo sabrán los hermanos, misterios de nuestras montañas, que posiblemente jamás se diluciden.

Los viejos cuentos de nuestra mitología, tenían algo de realidad, pues las aguas de Unaga se filtran hacia el interior de la sierra, tras varios estudios, se dedujo que sus aguas manan al exterior en la surgencia de Uzukuko Saltoa, en la localidad de Intza.

UNAKO POTZUA

Dejamos a Unako Potzua, al calor de sus mágicas montañas, del susurro de las brumas de Aralar, del magnetismo de los bosques de hayas, robles, tejos o espinos. Allí,  nos esperará, dispuesto a compartir sus secretos, su dilatada historia, sus viejos cuentos, aunque quizás se reserve para sí, el misterio de su fondo,…

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2 comentarios en «UNAKO POTZUA. EL POZO SIN FONDO»

  • Jordi dice:

    Me gustaría saber si se trata de una Sima de origen Kárstico inundada de agua, también me gustaría saber su profundidad.
    M. Gracias

    • Aitor Ventureira dice:

      Hola Jordi
      Se trata de un sumidero, que se encuentra en una depresión, en su fondo se pierden las aguas de la zona, zona de praderas. Son calizas jurásicas.
      En cuanto a su profundidad no sabría decirte exactamente, pero por antiguas fotos de su vaciado no debe de tener más de un metro.
      Espero haberte ayudado, muchas gracias

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